El placer es una parte esencial del bienestar general; sin embargo, muchas personas experimentan períodos en los que los orgasmos parecen difíciles de alcanzar o incluso imposibles. El estrés, las fluctuaciones hormonales, los medicamentos y los factores del estilo de vida pueden afectar la capacidad de su cuerpo para responder sexualmente. ¿La buena noticia? Con un poco de intención, podrás reconectarte con tu placer y despertar tu yo sensual.
Haciendo tiempo para su placer
Vivimos en una cultura que glorifica la productividad, a menudo a expensas del descanso y la intimidad. Si vas por la vida a toda prisa, es posible que tu sistema nervioso no tenga el ancho de banda necesario para relajarse por completo y experimentar excitación. Crea tiempo intencional para el placer, ya sea una sesión en solitario con tu juguete favorito, un baño largo con lectura erótica o simplemente practicar el tacto consciente. Trata este momento como cualquier otro ritual de cuidado personal: prográmalo, saboréalo y protégelo.
Si la pornografía es parte de tu placer, asegúrate de que se alinee con tus valores y genere una conexión en lugar de crear distancia entre tú y tu pareja. Hable sobre lo que les hace sentir bien a ambos y cómo puede mejorar la intimidad, no reemplazarla.
Si está en pareja, considere hacer que este tiempo esté libre de pantallas. Guarda tus teléfonos, apaga la televisión y elimina las distracciones que te sacan del momento. Cuando eliminas las interrupciones digitales, creas un espacio para una conexión genuina, contacto visual y tacto, tres elementos esenciales para profundizar la intimidad y amplificar el placer.
Despertando tus centros de placer
Tu cerebro es la zona erógena por excelencia y la novedad puede ayudar a activar esas vías de placer inactivas. Explora nuevas sensaciones: prueba un estimulador de presión de aire si estás acostumbrado a las vibraciones, o incorpora juegos sensoriales con una venda en los ojos o una pluma. Incluso pequeños cambios, como una posición diferente o una preparación más lenta, pueden estimular las terminaciones nerviosas de nuevas maneras, haciendo que su cuerpo responda mejor.
Además, no te saltes el lubricante. La lubricación no es sólo por comodidad, es por placer. Cuando hay más deslizamiento, hay menos fricción y más oportunidades de aumentar la sensación. Ya sea que su cuerpo produzca lubricación de forma natural o no, agregar un lubricante a base de agua o de silicona de alta calidad puede amplificar la estimulación y hacer que todo se sienta más placentero. Para muchas personas, el lubricante es el eslabón perdido entre lo bueno y lo alucinante.